Hacia una Administración Pública Transparente
March 30th, 2006 Posted in Smart CitiesUno de los mayores enemigos en nuestro país para una mayor penetración de la Sociedad del Conocimiento se encuentra en el miedo y aversión por parte de los políticos a adoptar tecnologías, sobre todo si las mismas, pueden dejar al descubierto, las carencias del sistema.
En Blobject, en su parte de consultoría sobre nuevas formas de hacer ciudad, tenemos un proyecto que hemos conceptualizado, en el cual estamos hablando con diferentes organismos públicos para implantar un sistema de reporte de información por parte de los ciudadanos hacia estos organismos y la posibilidad de seguir online el estado de su tramitación y digamos, el estado en el cual se encuentra, y su resolución explícita.
Cuando les planteamos a los diferentes responsables políticos y técnicos el proyecto, la respuesta es la misma. “Sí, está muy bien, me encanta, excelente, …., pero es un arma de doble filo. Puede mostrar las carencias del sistema en un momento determinado”.
En otras palabras, lo que realmente piensan claramente es: “Fenomenal, muy bueno el proyecto para los ciudadanos, para el concepto de ciudad del siglo XXI, pero me deja literalmente en bragas delante de todos los ciudadanos viendo lo bueno o malo que soy en este campo…ufffffffffff démonos un tiempo”
La transparencia en la gestión pública gracias a las tecnologías es uno de los grandes campos que vienen en los próximos años. Gracias a la llegada de lo datable, cualquier tipo de organización podrá ser perfectamente analizada en función de muchos parámetros estadísticos, de tal manera que puedan compararse realmente la eficacia de la gestión, accediendo el ciudadano al mismo.
Los organismos públicos comienzan a plantearse el dilema: Abrirse totalmente en su gestión a los ciudadanos, o en intentar seguir ocultando los defectos de la organización. Va a ser la lucha entre lo que debo hacer por mi puesto y mi responsabilidad, o lo que debo ocultar para seguir garantizando el buen nombre y la imagen de la administración que represento,.
Particularmente y como ciudadano, me horroriza pensar que esa es la realidad, pero ahora mismo, creemos que no nos queda otra…
One Response to “Hacia una Administración Pública Transparente”
By Mike Chapel on Apr 8, 2006
El problema de la implementación de tecnología en la administración tiene muchas cabezas responsables.
Por supuesto que una de ellas es la de los políticos.
El desconocimiento de algo no les induce a informarse o asesorarse acerca de ello, sino a cerrarse a la idea, a la propuesta. El caso más claro es el de la tecnología. Pero ese es un mal que no creo que sea facil de solucionar. En princpio ese miedo viene de su formación. La mayoría de los políticos son de Letras. (Al que le pique…ya sabe). Son Licenciados en Derecho, Filosofía, Magisterio o “Ciencias de la Educación”,…) pero pocos Ingenieros hay. En segundo lugar, la inemdiatez en la que viven que solamente les mueve los resultados a corto plazo y los proyectos tecnológicos suelen ser a largo plazo. El tercero es la creencia de que saliendo mucho en los medios, tendrán muchos votos y con la tecnología no se sale.
Por otro lado están los ciudadanos. Viviendo de espaldas en la inmensa mayoría a la realidad de su barrio, el aburguesamiento de los trabajadores, la falta de compromiso social, y por tanto el rechazo al asociacionismo, hacen que en la mayoría de los ayuntamientos la clase política pueda hacer casi lo que le venga en gana (no es aprovechar el caso de Marbella, por que estoy convencido que en casi todos los ayuntamientos puede haber cosas similares).
En tercer lugar está la clase funcionarial. Es verdad que en muchas áreas de la Junta de Andalucía o del Estado existen grandes profesionales en proyectos tecnológicos, muy receptivos a iniciativas. Sin emabrgo se ven frenados por la clase política y su falta de visión. Pero quitando a estos pocos funcionarios, en muchos ayuntamientos la introducción de nuevos proyectos tecnológicos se ven como una amenza más que como un reto para avanzar. Por lo que aún habiendo unos políticos que quieran implantar nuevos proyectos tecnológicos, se encontrarán con un muro levantado por los funcionarios (y en algunos casos respaldado dicho muro por los propios sindicatos de funcionarios).
Finalmente, la cultura de la Administración, con un pobre ejemplo y una total falta de compromiso social, en relación a los Concursos, hacen que se ejecuten priorizando siempre el precio frente a otros puntos mucho más interesantes socialmente (promedio slarial, anigüedad en el puesto, plan de formación,..). Si se leen los pliegos técnicos y administrativos, se observará que la valoración de la oferta económica en Servicios (es decir, en dónde la mano de obra prima frente a suministros) generalmente no baja del 70% y que en casi todas las ocasiones sean adjudicados proyectos tecnológicos a la empresa más barata. Esto que desde el punto del ciudadano puede parecer una gran preocupación por una gestión económica de nuestros impuestos, no lo es tanto. Si gana la más económica es debido a varios factores: bien por que reduce su oferta a lo justo e imprescindible (la realidad suele demostrar que en la mayoría de los proyectos los mínimos suelen subir siempre ya que el paso del tiempo hace que la realidad se modifique y la solución tenga que adaptarse) o bien por que la parte salarial de los profesionales queda reducida a la mínima expresión (salarios muy bajos, generalmente asociados a recién titulados con poca o nula experiencia).
Para que veamos el caso: queremos operarnos de una enfermedad grave en el estómago. Pedimos a varios médicos que nos oferten la operación y nos decidimos por la más barata. Cuando llegue el día de la operación, la habitación que me ha tocado será compartida con veinte personas, las sabanas serán asperas y el personal sanitario grosero (al estar muy mal pagado) y encima deberemos llevar nuestro propio pijama ya que no formaba parte de los requerimientos. Cuando llegue la hora de la operación, la anestesia durará lo justo, sintiendo las ultimas punzadas. Cuando nos pasan a la sala de recuepración, nos daremos cuenta que la ramificación de la enfermedad pasaba del estomago a los pulmones, pero como el objeto de la operación se limitaba al estomago, el médico no ha operado en los pulmones por no ser de su incumbencia. Ya sin anestesia,con unas pastillas que nos alivian el dolor, nos damos cuenta que no nos traen la comida y es que eso tampoco estaba incluido. Cuando llega la hora de la cura, un jovencito en prácticas nos cura con alcohol a chorros, sintiendo un inmenso dolor, apretará excesivamente fuerte sobre la herida y cuando nos quite los puntos nos acordaremos de que a veces lo más barato no es lo que más nos conviene.
Y por último, las empresas cuando tienen el valor de tomar la iniciativa, si por una casualidad su proyecto tiene o puede remotamente tener una repercusión social, y puede afectar a los políticos o a la Administración, queda directamente paralizado “sinne die”.
Ese es el día a día que vivo…